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El fundador de la actual Cerámica Malpesa, José Malpesa López, creó su primera alfarería a principios del siglo XX en Bailén, donde se fabricaban objetos de barro cocido para uso doméstico. En ella vivó y allí nacieron sus hijos.

A principio de la década de 1940 , el patrimonio empresarial de José Malpesa se reparte entre sus descendientes, legando a su hijo mayor y a sus hijas una alfarería a cada uno, y otra en común a sus dos hijos pequeños, Antonio y José Malpesa Arance. Esta última alfarería evolucionó hasta la empresa actual.

Antonio y José Malpesa Arance, partiendo de una base minúscula y descapitalizada, hicieron crecer ininterrumpidamente a la empresa, convirtiéndola, en 1960 , en la más importante cerámica de Bailén.

En 1967 , se crea una nueva planta en Salteras dado que el principal mercado de la empresa era Sevilla. Poco antes se había comenzado a fabricar ladrillos caravista para complementar el grueso de la producción de ladrillo corrientes de obra. Esta misma línea se siguió en Salteras.

A primeros de los setenta se acometió una importante ampliación y automatización en una de las plantas de Bailén, lo que mantuvo a la empresa en primera línea del mercado andaluz.

En 1973 , se incorpora a la entidad José Malpesa Guerrero, hijo de Antonio Malpesa, Ingeniero Industrial y actual presidente y consejero delegado de Cerámica Malpesa. A partir del año 1978 se toma la decisión de dar un salto tecnológico en sus plantas, realizando una fuerte inversión, centralizando toda la producción en Bailén.

Es esta tecnología y el esfuerzo de superación en todos los integrantes del grupo lo que hizo posible que, a lo largo de la década de 1980 , Cerámica Malpesa se consolidara a la cabeza de los fabricantes de ladrillos caravista, no sólo en Andalucía, sino también en el resto de España.

En los años 1990-1992 , el creciente mercado pedía una mayor producción. Se construyeron la segunda y tercera fábrica; la M-2, para ladrillos caravista prensados, y la M-3 tecnológicamente muy avanzada, la mejor de Europa en su día, que junto con la M-1 nos convierten en el primer fabricante de España de ladrillos caravista en cantidad, variedad y, para muchos prescriptores, también en calidad.

Toda esta actividad ha ido unida a una intensa investigación en el departamento de I+D que ha llevado a obtener productos cerámicos para fachadas y suelos de una gran calidad y mayor valor añadido, lo que hace posible abrir campos de exportación.

En el 2004 empezó a ser operativa la cuarta planta (M-4), de 20.000 m 2 de superficie. Esta planta e stá destinada a al fabricación de ladrillo cara vista y adoquín cerámico Klinker y s u principal característica es su gran versatilidad, que le permite fabricar desde productos macizos de gran densidad a perforados y huecos especiales.